Siempre me han encantado las tormentas del pueblo, este año no he pasado ninguna, aunque con los años les voy cojiendo algo de miedo, no en vano un 25 de julio la cayo un rayo a mi abuela. que suerte Raquel, dos tormentas nada menos.
Las
tormentas de ayer y hoy no son las que dan mucho miedo, y no se fue la luz que ya preparabamos linternas y velas. Yo les tengo pánico, alguna me ha caído por los
montes con las
ovejas, y no me dio ni tiempo a llorar del miedo que tenía, perdí hasta la fiambrera la navaja.
Y nada veniros al
pueblo que llegais a disfrutar de la
tormenta serena. Yo os puedo ofrecer un cafetin.