El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla - Proverbio chino
El habla es plata; el silencio es oro - Proverbio alemán
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda - Proverbio chino
La escalera ha de barrerse empezando por arriba - Proverbio rumano
Había una vez un perro tan inteligente, tan inteligente, que cuando le gritaban:
! Ataque!, el perro se tiraba al piso y le daban convulsiones.
Lo peor de ser químico es que te pasas el día rodeado de botellas pero no puedes beber de ninguna.
¿Qué le dijo el bigote a la nariz?
No me soples que me despeinas.
Un entrenador de fútbol les dice a los chabales:
¡Chutad a gol, chutad a gol!
Y gol murió de sobredosis.
Felipe, quiero romper nuestro compromiso, han cambiado mis sentimientos hacia ti.
Muy bien, Dolores, entonces devuelveme el anillo que te di.
¡Ah, no! ¡Mis sentimientos hacia el anillo no han cambiado!
Dos esquimales van a pescar:
¿Cómo te llamas?
¿Y a tí que te importa?
No, si era para romper el hielo.
Asistieron todas las fresas un viernes por la noche a una fiesta, cuando estaban bailando entra una piña y asombradas las fresas le preguntan: ¿y tu quién eres? ella sin dudar respondió: ¡La piña colada!
UN PÁJARO CANTA

Canta un pájaro no sé dónde
Debe ser tu alma siempre en vela
Que entre los soldados se esconde
Su canto me encanta y desvela

Escucha canta tiernamente
No sé desde qué rama canta
Mas noche y día eternamente ... (ver texto completo)
UNA ROSA

De las generaciones de las rosas
que en el fondo del tiempo se han perdido
quiero que una se salve del olvido,
una sin marca o signo entre las cosas

que fueron. El destino me depara
este don de nombrar por vez primera
esa flor silenciosa, la postrera ... (ver texto completo)
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano,
negras noches si luna,
orilla al mar salado,
y el chispear de estrellas
del cielo negro y bajo.
Tus ojos me recuerdan
las noches de verano.
Y tu morena carne,
los trigos requemados, ... (ver texto completo)
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
... (ver texto completo)