PRÓLOGO
Encuentra una buena cita y tendrás un buen libro. Fue el único consejo que nos regalaron cuando acudimos a los sabios para preguntarles sobre cómo enfocar unos fascículos con las historias de la gente de la calle. Al menos nos regalaron una, de Benito Pérez Galdós, muy buena, hasta el punto que la convertimos en título: «Por doquiera el hombre va, lleva consigo su novela». Nosotros teníamos otra de la calle, de Napoleón, pero no el francés, el de Mataluenga, aquel vendedor de patatas y ... (ver texto completo)
Encuentra una buena cita y tendrás un buen libro. Fue el único consejo que nos regalaron cuando acudimos a los sabios para preguntarles sobre cómo enfocar unos fascículos con las historias de la gente de la calle. Al menos nos regalaron una, de Benito Pérez Galdós, muy buena, hasta el punto que la convertimos en título: «Por doquiera el hombre va, lleva consigo su novela». Nosotros teníamos otra de la calle, de Napoleón, pero no el francés, el de Mataluenga, aquel vendedor de patatas y ... (ver texto completo)