Yo también tengo añoranza de aquel
colegio que había en Pola donde estudiabamos todos los de la zona de Gordón, aquellas
comidas en el cole, el terror de las Matemáticas deª. Zulima, su encantadora hermana que nos daba Latín, la señorita Ana que estaba como un cañón, en fin, podría seguir. Unos años maravillosos que hay que entender que no volverán pero que no se acaba el mundo por eso.
Quien no recuerda también aquellas veladas de La Royal, el centro neurálgico donde todos los jóvenes desde La
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