Después, como cada año, alguien invita a toda la concurrencia con un piscolabis a base de empanadas, embutidos y aquel chicharro enlatado tan propio de las ferias antiguas. No sé si el asunto corre a cargo del ayuntamiento o de la junta vecinal de Valdesamario. Supongo que de ambos. Y ya puestos, aprovechando que el Omaña pasa por La Garandilla, apoyo desde aquí la idea de que las Juntas Vecinales no deben desaparecer. Y en León menos aún. Dicen que su eliminación reduciría gasto público. ¡Qué morro! ... (ver texto completo)