La vida en
Folloso era rutinaria y muy pautada por las labores del
campo y las necesidades de la
ganadería, enmarcadas todas ellas por el clima y el ciclo de la vida. La gente no cobraba un salario, excepción hecha del Secretario del
Ayuntamiento, D. Segundo y del Maestro o Maestra de turno. El Secretario era nativo y el Maestro de mis primeras letras estaba casado con una hija del
pueblo. Cuando sus hijos crecieron y necesitaban de instituto para seguir su educación tomó parte en el concurso de
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