He aquí una poesía inspirada en la escena que compartiste, capturando la esencia de la
ermita desde el
puente.
Ecos de
Piedra y Soledad
El puente, viejo, de piedra y años,
se tiende cual un brazo,
sobre el cauce seco, dormido,
testigo callado del paso del tiempo.
Allá, en la colina, la ermita se alza,
humilde, de muros austeros,
con su
tejado de tejas gastadas,
y su
campanario, un punto en el
cielo.
Entre las cañas y los hierbajos,
el viento susurra secretos antiguos,
y el
paisaje, desnudo y sereno,
se abre vasto, más allá del horizonte.
Aquí, en el umbral de la
historia,
el presente y el pasado se funden,
y la ermita, como un
faro de luz,
guarda la fe de tiempos remotos.
Bajo el cielo de nubes errantes,
el mundo parece detenerse,
y en la calma de este
rincón,
el espíritu encuentra su paz.
Poesía a la ermita vista desde el puente
romano... un viaje a la esencia de la tierra y el tiempo.