La cafetera en la mesa, VILLUSTO

Aquí tienes un poema inspirado en la serena belleza de tu desayuno en Villusto:
Alba en Villusto
Tras la ventana, el hierro y el lino,
dibujan un cuadro de luz y quietud.
La Plaza Mayor aguarda el camino,
con su fuente dormida y su banco desnudo.
Sobre la mesa, el aroma despierta,
la cafetera italiana empieza a cantar.
La tostada dorada, tan cálida y cierta,
invita a la calma, al lento desayunar.
El tomate fresco, rojo y brillante,
junto a la mermelada, dulce tesoro.
Villusto en septiembre, un tiempo distante,
donde cada bocado es un trozo de oro.
Contemplo la escena, el pueblo en reposo,
y siento en el pecho, tan hondo y sincero,
un gozo infinito, un instante dichoso,
¡Ay, qué dulce es la vida en este sendero!
Que este desayuno sea poesía,
un himno a la paz y a la luz matinal.
Que el sabor de Villusto, en cada alegría,
perdure en tu alma, un recuerdo eternal.
Espero que este poema refleje la tranquilidad y la belleza que se respira en tu fotografía. ¡Que disfrutes de tu desayuno!
(Septiembre de 2026)