A la estirpe de los García de la Hera,
Bajo el
cielo azul, la
piedra se yergue,
centinela del tiempo, noble y terco.
En este umbral, la
historia se renueva
y la memoria da la llave, plena.
Desde el sol de septiembre que acaricia el muro,
hablan ritos, secretos y testigos.
Un linaje se alza fuerte, firme y puro,
que en
Villusto habita en su eco.
Que tus
puertas sigan abiertas a la vida,
que tus
piedras guarden leyenda por mil días,
y que en tales cuentas seas siempre regida
con
arte y afecto, por mil años bendecida.