A la malva no admirada
Malva sencilla, humilde y callada,
creces sin pedir aplausos ni miradas.
Entre hierbas y
caminos escondida,
ofreces tu pequeño regalo de vida.
No necesitas un
jardín para ser bella:
tu
flor rosada también guarda una estrella.
Y quizá tu secreto sea precisamente ese:
florecer con alegría, aunque nadie te admire.