El
girasol y la luna
Girasol cansado,
que al sol diste tu vida,
ahora miras la luna
con el alma agradecida.
Ella, blanca y serena,
te acompaña en el silencio;
tú le ofreces tus semillas,
ella te regala sueños.
Y así, cuando cae la
noche,
queda una
historia sencilla:
el girasol busca la luna,
y la luna besa su orilla.