Romperé las redes del pescador
de alma solitaria, besare los
labios de la tormenta para que
la luvia sea tierna,
romperé la luz que alumbra el rincón de los enamorados.
Hoy me inunda la apatía,
ayer, me invadió la melancolía
pero mañana, plantare rosas
en el jardín aunque se oponga
el viento.