Buenas tardes Jose Mel
El dia precioso, sol y muy buena temperatura
Feliz tarde noche
Un abrazooooooooooooooooooooo
Intentaré seguir tus consejos.
Ayer madruge un poquillo y tuve un día despistado guapo. Iba la menda con su cochecito por la ciudad en busca de una calle, y mirando a ver por donde andaba. En una de esas me metí en dirección prohibida.
-Un tio-: "Que morro tienes. (Y me mira con mala leche)
-Yo mismamente-: será depiste, que ando buscando una calle. (será capullo)
-Otro tío-:"allí tienes un sitio" (jajajaja)
De verdad, y claro todos pitandome.
Mira si iba despistada.
Y después de dar miles ... (ver texto completo)
Muy buenas tardes, que cosas mas raras te pasan, sera por ir pensando en las musarañas jajajajaj no es lo normal en ti
Yo en traspote publico, y si no me acompañan a segun que sitios tambien me pierdo, yo soy anti ferrocarriles, y que gracia luego veo que no es tan complicado, lo bueno que precuntando se llega a Roma, un dicho muy verdadero
Yo hoy ya necesite mi abanico, suerte que no sale del bolso.
Feliz tarde y mis deseos de que llueva se que hace mucha falta
Un besooooooooooooooooooo
Buenas tardes VICTORIA, hoy comenzamos las clases de informática ¡a ver lo que sale!. Un abrazo chavala.
que las disfrutes
Hoy quiero regresar.
Cuando febrero se acerca, ya sin frío,
para recobrar aquel remolino de almendras
y tuneras.
Aquel olor salitre y miel de abeja
que se despeñaba, cuesta abajo,
por el camino de la ermita y los dragos.

Victoria, precioso
Buenas tardes VICTORIA, hoy comenzamos las clases de informática ¡a ver lo que sale!. Un abrazo chavala.
Buenos dias Teo
Un feliz dia y a esperar que lleque agua que tanta falta hace
Un abrazooooooooooooooooo
Buenas tardes Victoria, si es cierto esperemos que llueva por que es gordo el problema, dicen que es el invierno mas seco de los últimos 70 años, así que fíjate como va cambiando el clima de año en año, pasa buena tarde,
un abrazo,
Buenos dias Las Matas.
Este año esta de lo mas raro, solo sol y ni agua ni nieve
Aqui ya te puedes imaginar al sol molesta de verdad
Feliz dia y no te canses
Un besoooooooooooooooooooooo
Intentaré seguir tus consejos.
Ayer madruge un poquillo y tuve un día despistado guapo. Iba la menda con su cochecito por la ciudad en busca de una calle, y mirando a ver por donde andaba. En una de esas me metí en dirección prohibida.
-Un tio-: "Que morro tienes. (Y me mira con mala leche)
-Yo mismamente-: será depiste, que ando buscando una calle. (será capullo)
-Otro tío-:"allí tienes un sitio" (jajajaja)
De verdad, y claro todos pitandome.
Mira si iba despistada.
Y después de dar miles ... (ver texto completo)
La hija del molinero

Esa es la chica del molino
y tan linda, tan linda se hizo,
que quisiera yo ser el pendiente
que en la oreja le tiembla:
pues, oculto en sus bucles noche y día,
rozaría su cuello tibio y blanco.

Ser el cinto quisiera ... (ver texto completo)
Debajo la torre y la balconada
entre las galerías y las tapias
hermosa y resplandeciente flotaba,
pálida de muerte, entre las casas,
entrando silenciosa en Camelot.
Al embarcadero juntos salieron:
dama y señor, burgués y caballero,
su nombre junto a la proa leyeron,
la dama de Shalott.
¿Qué tenemos aquí? ¿Y qué es todo esto?
Y en el palacio de luces y juegos
el jolgorio real tornó silencio;
Se santiguaron todos con miedo,
los caballeros, allí en Camelot:
Pero Lancelot, meditando un poco,
fue y dijo, “Ella tiene el rostro hermoso,
por gracia de Dios misericordioso,
la dama de Shalott.”
... (ver texto completo)
Se oyó un cantar, un cantar triste y santo
cantado con fuerza y luego muy bajo,
hasta helarse su sangre muy despacio,
por completo sus ojos se cerraron
fijos en las torres de Camelot.
Porque hasta allí llegó con la marea,
de las primeras casas a la puerta,
y cantando su canción quedó muerta,
la dama de Shalott.
Debajo la torre y la balconada
entre las galerías y las tapias
hermosa y resplandeciente flotaba,
pálida de muerte, entre las casas,
entrando silenciosa en Camelot.
Al embarcadero juntos salieron:
dama y señor, burgués y caballero,
su nombre junto a la proa leyeron,
la dama de Shalott.
Tendida, vestida de un blanco nieve
desbordando por los lados del bote
las hojas cayendo sobre ella, leves,
a través del sonido de la noche,
ella flotaba hacia Camelot.
Y mientras la afilada proa hería
los campos y las esbeltas colinas,
se oyó un cantar, su última melodía,
la dama de Shalott.
Se oyó un cantar, un cantar triste y santo
cantado con fuerza y luego muy bajo,
hasta helarse su sangre muy despacio,
por completo sus ojos se cerraron
fijos en las torres de Camelot.
Porque hasta allí llegó con la marea,
de las primeras casas a la puerta,
y cantando su canción quedó muerta,
la dama de Shalott.
Del río a través del pequeño espacio
como un audaz adivino extasiado
y en trance, viendo ante sí su trágico
destino, y con el semblante impávido,
ella miró lejos, a Camelot.
Y cuando el día por fin se acababa,
ella se tendió, y soltando amarras,
dejó que la corriente la arrastrara,
la dama de Shalott.
Tendida, vestida de un blanco nieve
desbordando por los lados del bote
las hojas cayendo sobre ella, leves,
a través del sonido de la noche,
ella flotaba hacia Camelot.
Y mientras la afilada proa hería
los campos y las esbeltas colinas,
se oyó un cantar, su última melodía,
la dama de Shalott.
IV
En la tormenta que de este soplaba,
los bosques de oro pálido menguaban,
y el río ancho en su orilla los lloraba.
Un cielo negro y bajo diluviaba
encima las torres de Camelot.
Ella bajó hasta el río, y encontróse
bajo un sauce, una barca aún a flote,
y escribió, justo en la proa del bote,
“La Dama de Shalott”.
Del río a través del pequeño espacio
como un audaz adivino extasiado
y en trance, viendo ante sí su trágico
destino, y con el semblante impávido,
ella miró lejos, a Camelot.
Y cuando el día por fin se acababa,
ella se tendió, y soltando amarras,
dejó que la corriente la arrastrara,
la dama de Shalott.
Dejó la tela, y dejó el telar,
tres pasos en su cuarto ella fue a dar,
ella vio el lirio de agua reventar,
el yelmo y la pluma ella fue a mirar,
y posó su mirada en Camelot.
Voló la tela, y se quedó aparte;
se rompió el espejo de parte a parte;
“la maldición vino a mi”, gritó suave
la dama de Shalott.
IV
En la tormenta que de este soplaba,
los bosques de oro pálido menguaban,
y el río ancho en su orilla los lloraba.
Un cielo negro y bajo diluviaba
encima las torres de Camelot.
Ella bajó hasta el río, y encontróse
bajo un sauce, una barca aún a flote,
y escribió, justo en la proa del bote,
“La Dama de Shalott”.
Su frente alta y clara, al sol brillaba;
sobre los pulidos cascos trotaba;
por debajo de su yelmo flotaban
los bucles negros, mientras cabalgaba,
cabalgaba directo a Camelot.
Desde la orilla, y desde el río,
brilló en el espejo de cristal,
“tralarí lará” cantando en el río
iba Sir Lancelot.
Dejó la tela, y dejó el telar,
tres pasos en su cuarto ella fue a dar,
ella vio el lirio de agua reventar,
el yelmo y la pluma ella fue a mirar,
y posó su mirada en Camelot.
Voló la tela, y se quedó aparte;
se rompió el espejo de parte a parte;
“la maldición vino a mi”, gritó suave
la dama de Shalott.