Buenos días Julian:
Desconocía el tema de las publicaciones y me parece una buena opción la que has elegido cuando escribir en tiempos de crisis es todavía mas difícil. Me he descargado tu obra y he empezado a leerla.
Me parece un buen tema por su transcendencia y actualidad, sobre todo a los que vivimos en el Camino de Santiago. Cuando no se tienen datos se puede imaginar los derroteros de un robo.
Pero sin embargo los motivos de este robo real quizás sean otros. Más por motivos económicos que religiosos; y es mas posible que los que perpetraron el robo se encuentren unidos estrechamente con quienes le custodiaban. Acaso hasta se digan católicos apostólicos y romanos.
Justo el año pasado fuimos a Santiago y no veas que parafernalia entorno a la catedral de Santiago. Todo eran colas y para todo. Si querías entrar por la puerta Santa tenías que olvidarte de ir a misa. No te dejaban. Debías aguardar de nuevo en otra fila dispuesta para acceder a la ceremonia religiosa. Y por dentro no había ninguna separación más que unas cintas custodiadas para que no pudieses acceder.
Y luego esto. Un robo impune que ya veremos si se llega a descubrir quienes y dónde está esta joya del Camino.
En su día me informé que se encontraba en una cámara blindada, casi de imposible acceso a no ser que quienes cometieron el hurto fueran como digo allegados y no intrusos. Porque la experiencia me dice que el mal casi siempre está dentro mas que fuera.
Un saludo y que tengas éxito.
Desconocía el tema de las publicaciones y me parece una buena opción la que has elegido cuando escribir en tiempos de crisis es todavía mas difícil. Me he descargado tu obra y he empezado a leerla.
Me parece un buen tema por su transcendencia y actualidad, sobre todo a los que vivimos en el Camino de Santiago. Cuando no se tienen datos se puede imaginar los derroteros de un robo.
Pero sin embargo los motivos de este robo real quizás sean otros. Más por motivos económicos que religiosos; y es mas posible que los que perpetraron el robo se encuentren unidos estrechamente con quienes le custodiaban. Acaso hasta se digan católicos apostólicos y romanos.
Justo el año pasado fuimos a Santiago y no veas que parafernalia entorno a la catedral de Santiago. Todo eran colas y para todo. Si querías entrar por la puerta Santa tenías que olvidarte de ir a misa. No te dejaban. Debías aguardar de nuevo en otra fila dispuesta para acceder a la ceremonia religiosa. Y por dentro no había ninguna separación más que unas cintas custodiadas para que no pudieses acceder.
Y luego esto. Un robo impune que ya veremos si se llega a descubrir quienes y dónde está esta joya del Camino.
En su día me informé que se encontraba en una cámara blindada, casi de imposible acceso a no ser que quienes cometieron el hurto fueran como digo allegados y no intrusos. Porque la experiencia me dice que el mal casi siempre está dentro mas que fuera.
Un saludo y que tengas éxito.