Buenos dias Carmelo y demas visitantes de Gredilla
Un feliz dia para todos
Carmelo un feliz domingo y ya sabes a disfrutarlo
Un fuerte abrazoooooooooooooo
Apuntes de una tarde

Sola en la casa apuro mi café.
Cada uno se ha marchado a su fiesta;
a desentenderse de que una tarde más nos abandone.
Y yo la tengo toda. Cerca de mi ventana
las hojas de los plátanos, el pino solo,
y la azotea del cercano edificio.
A estas horas me entrego, por si fuera posible
la luz en las palabras. ... (ver texto completo)
Si los rebeldes pudieran triunfar descubrirían que se habían destruido a sí mismos.
Para hacer negocios no se requiere ingenio, basta con no tener delicadeza.
Cuando ansías el poder no puedes tenerlo. En cuanto no lo deseas, puedes poseer más del que nunca llegaste a imaginar.
La victoria obtenida a expensas de otros es una victoria hueca.
La ignorancia de muchos le da poder a pocos.
La tribuna donde toman asiento los periodistas se ha convertido en el cuarto poder del estado.
El liderazgo es la oportunidad de servir, no de lucirse.
Podrán cambiar tus palabras, pero nunca tus silencios.
Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.
Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.
Domus habitatae

Casas de infancia protegidas por rejas,
anchos umbrales y aromas de membrillo.
Fachada a medio sol; primeros saludos.
Jornaleros con sus ruidos, buenas y malas nuevas.

Pastizales. Lugar a tejavana.
Añoradas encinas, tierra roja.
Entraba el campo en las habitaciones. ... (ver texto completo)
Charco de la Peña

Camino del peral, cuando San Juan llegaba,
y junio, ya maduro, nos invitaba al árbol.
Hermosos frutos, contados uno a uno.
En nuestras manos la jugosa pulpa,
goteando el agua.

Cesta de caña transportada por tres generaciones,
en otros junios de horizonte dorado, ... (ver texto completo)
En un jaular sin vuelo

Con su piel de zahón, bronca estatura,
va pisando gasones como quien pisa un lienzo,
y su planta de pie, limpia de tactos,
tiene la escocedura de lo agrario.

No pude comprender aquella valentía;
éramos convocados al escaso convite,
vano y perdido afán en un jaular sin vuelo,
donde el poder del sol acristala la tierra,
y ventea la lluvia sin darle cuerpo al barro.

Ese sur aterido, con rostro enjalbegado,
es, más que una retama, un cruce milenario
de legones y angustias con sal de lagrimales.

Transcurridos los años, asistiré a la fiesta;
seremos los peones, temporeros audaces
bajo un cielo que gime interminable.

Después no me preguntes; permanece, si quieres,
en esa soledad donde el aire es un tiento
ebrio de tono adusto y voz de miserere.
Yo volveré a mis verdes, alternados con greda,
a la quietud del agua recogida en albercas,
que encharcará rodales cercados de horizontes. ... (ver texto completo)