Los rosales que hayan acabado su floración en junio, se rejuvenecen cortando por la base las ramas viejas, que son aquellas de tonalidad oscura. Conviene dejar tanto las ramas del año anterior como las nuevas.
Es necesario acortar en una tercera parte las ramas de los rosales que vayan a florecer. Un sistema que permite tener una floración continua es la programación y rotación de los cortes, con la intención de que algunos florezcan y otros no.