Sonríe, Silvia,
y que en tu cara brille un aleteo
alegre de invisibles mariposas.
¡Quieta un instante! Deja que se posen
las alas de la luz en esos ojos
que se alzan en un vuelo transparente,
flechas de inteligencia.
Crezca más tu sonrisa
y te eleve a la luz toda la cara
hasta entreabrir tus labios y tu boca. ... (ver texto completo)
y que en tu cara brille un aleteo
alegre de invisibles mariposas.
¡Quieta un instante! Deja que se posen
las alas de la luz en esos ojos
que se alzan en un vuelo transparente,
flechas de inteligencia.
Crezca más tu sonrisa
y te eleve a la luz toda la cara
hasta entreabrir tus labios y tu boca. ... (ver texto completo)