Desde aquí, desde El
Santo, dejando fluir libremente todos mis sentimientos, recreándome en recuerdos del pasado y gozando del momento, con el aroma de su
campo y respirando su aire, bajo un sol veraniego, he podido por fin empaparme de
San Quirce, disfrutando de las hermosas panorámicas en la amplitud multicolor de sus
campos, todavía con las huellas de la recién acabada
primavera. Pletórico por haberse cumplido en mi un deseo tanto tiempo esperado, sin que esta vez fuera un sueño: el de estar ahí,
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