El sexo no es el mundo si lo eres tú, si piensas sólo en eso, que es de ti.
-Suele decirse que tú eres como ves al mundo. Autor: Leo Szilard.
Lo decisivo para traer la paz al mundo es vuestra conducta diaria.
Cuando la juventud pierde entusiasmo, el mundo entero se estremece.
La naturaleza, buscando una fórmula que pudiera satisfacer a todo el mundo, escogió finalmente la muerte, la cual, como era de esperar, no ha satisfecho a nadie.
Lo decisivo para traer la paz al mundo es vuestra conducta diaria.
Esfuérzate por mantener las apariencias, que el mundo te abrirá crédito para todo lo demás.
La naturaleza, buscando una fórmula que pudiera satisfacer a todo el mundo, escogió finalmente la muerte, la cual, como era de esperar, no ha satisfecho a nadie.
A todo el mundo le cae bien un buen perdedor, en especial cuando está en el equipo contrario
Esfuérzate por mantener las apariencias, que el mundo te abrirá crédito para todo lo demás.
Aunque el mundo contiene muchas cosas decididamente malas, la peor de todas ellas es la sociedad.
A todo el mundo le cae bien un buen perdedor, en especial cuando está en el equipo contrario
El amor propio es más ingenioso que el hombre más ingenioso de este mundo.
Aunque el mundo contiene muchas cosas decididamente malas, la peor de todas ellas es la sociedad.
Antes de empezar a cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
El amor propio es más ingenioso que el hombre más ingenioso de este mundo.
Antes de empezar a cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.
Quizá la obra educativa que más urge en el mundo sea la de convencer a los pueblos de que su mayores enemigos son los hombres que les prometen imposibles.
No le demos al mundo armas contra nosotros porque las utilizará.
Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene.
Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.
No le demos al mundo armas contra nosotros porque las utilizará.
Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Todo el mundo cuenta como ganó sus primeras cien pesetas; Nadie cuenta como ganó su último millón.