Alguna esperanza podemos comenzar a tener; por ejemplo, ayer, en Hoyos, constaté que ha venido a vivir -comprando
casa (por cierto la antigua
escuela en que aprendí a leer)- un neoyorkino. También ví un
coche de matrícula alemana que llegó, no se si vio, y se marchó.
Ese mismo día unas cuarenta personas subieron desde Moradillo (así decimos en Hoyos por aquello de que el
río baja hacia Moradillo) unos a pie y otros en coche para
comer en Hoyos. Se mueve la gente entre los distintos
pueblos. Y eso
... (ver texto completo)