Final del pueblo por el barrio del Castillo; en ruta hacia Poza de la Sal o Salas de Bureba a campo través.
No tenemos nombres para nuestras calles.
¿Y las figuras ilustres nacidas en Burgos a lo largo de la historia?
Y los guindos luchando para sobrevivir en medio de la aridez de la tierra.
Resistentes a la avaricia de los tordos gracias a su sabor.
Barrio del Valle: ¿y si bautizamos todas sus calles para saber quien es quien?
Iglesia y cementerio: siempre unidos de la mano hasta la eternidad.
Arrastrándose por la tierra esta planta también tiene una bonita flor.
Rica fruta ecológica.
La ermita siempre tan florida y hermosa.
Y ciertos pájaros revolotean entre estos pinchos sin ningún temor.
La torre de la iglesia semioculta entre las verdes ramas.
¡Así germinan las patatas!
La pequeña plazoleta delante de la ermita: lugar de reunión de mayores los días que hay Misa y de los jóvenes al anochecer del verano.
Todo un vestigio de lo que pudo ser el escaparate de una tienda en el pueblo.