Lo que en su día fueron las eras hoy es una colección de edificios construidos con estilos muy diferentes y dispares.
¡Qué verde era mi pueblo!

¿Lo seguirá siendo?
Tejados a la lejanía del caserío del pueblo.
Las ramas de las encinas aún nos dejan ver parte del núcleo urbano desde el campo de tiro.
Hermosa fotografía. Lo mejorcito de la Bureba como conjunto arquitectónico. La ilegal almacén de aperos es la gran mancha negra de este bello entorno visual. Toda la iglesia es un conjunto de sabiduría del buen construir de las gentes de antes, belleza y equilibrio en todo su esplendor. Y aún así. Olvidado por los hombres de Dios y los incrédulos.

El resto del caserío que le rodea demasiadas ruinas de corrales al Norte, bodegas con chapas de "uralita" y cemento "visto" para evitar humedades (auténtica ... (ver texto completo)
Las porterías rotas y oxidadas es todo lo que queda de lo que en su día pudo ser el campo del futbol del pueblo junto al campo de tiro (hoy también abandonado)
Una plaga interminable.

Donde los productos químicos no llegan, puede que sí lo hagan diferentes tipos de aves.
Y... ¿si las dejamos actuar?
El ver esta fotografía da mucho que pensar.
Me encantan los retablos
Este pueblo me trae gratos recuerdos ya que de pequeño siempre subíamos un día en verano para visitar a la familia: tía Matilde, Teodora, Satur... ¡Qué tiempos aquellos! Hoy ya no nos queda a nadie de la familia.
De nuestros mayores ¿quién no lo utilizó en su día?
Cuando las eras eran eras, esta florecilla cubría como un manto a todas ellas.
¡Ya nos falta menos pera un buen guisado!
El girasol hace ya tiempo que sustituyó al cereal en los campos burebanos.
Lo invaden todo y nadie las siembra. ¡Qué plaga!