La verdad jamás daña a una causa que es justa.
Nunca hay que pactar con el error, aun cuando aparezca sostenido por textos sagrados.
Nunca se alcanza la verdad total, ni nunca se está totalmente alejado de ella.
Dicen... Ya es media mentira.
Tres podrían guardar un secreto, si dos de ellos hubieran muerto.
Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.
Hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas.
Dedicarse a especulaciones irregulares es decididamente dañoso.
Nuestra memoria no es más que una imagen de la realidad, por lo que nuestra realidad es sólo nuestra imaginación.
Sólo se inventa mediante el recuerdo.
La memoria es una gran traidora.
No es en los hombres, sino en las cosas mismas, donde es preciso buscar la verdad.
Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad.
Para poder enseñar a todos los hombres a decir la verdad, es preciso que aprendan a oirla.
No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.