Un brillo de emoción y de ternura
Enciende la memoria en las entrañas,
El
mar donde, serena, al fin te bañas,
Si no es el arroyuelo que murmura.
El
cielo azul se llena de dulzura,
Naciendo el sol detrás de las
montañas,
Y, viva siempre en él, rosas extrañas
Recoges sobre el viento que se apura.
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