EL CAMINO
A menudo se acercaba a la ventana y los veía pasar. Se les notaba enseguida el entusiasmo, la alegría con que recibían el nuevo pueblo. No habían estado anteriormente, pero una vez puestos los pies en los umbrales, el mismo pueblo que indicaba en su ruta, que perseguían, que acariciaban desde la lejanía, lo tenían ante sí y ya no era un punto de la ruta, era algo real que podían contemplar, pisar, tocar.
Su esfuerzo se había multiplicado, justo antes de llegar, justo antes de traspasar ... (ver texto completo)
A menudo se acercaba a la ventana y los veía pasar. Se les notaba enseguida el entusiasmo, la alegría con que recibían el nuevo pueblo. No habían estado anteriormente, pero una vez puestos los pies en los umbrales, el mismo pueblo que indicaba en su ruta, que perseguían, que acariciaban desde la lejanía, lo tenían ante sí y ya no era un punto de la ruta, era algo real que podían contemplar, pisar, tocar.
Su esfuerzo se había multiplicado, justo antes de llegar, justo antes de traspasar ... (ver texto completo)