Y ahí no acaba todo, porque no hay que olvidar que además de diputado provincial es excelentísimo alcalde de la Villa Noble de Tardajos. Así que le toca ir a la oficina municipal a mandar que todo se haga a su gusto, eso sí, de manera complaciente, y halagando en todo momento como un buen caballero. ¡Qué guapas estáis hoy! ¡Qué bonito vestido!, ¡Qué perfume! Así da gusto ir a la oficinita de uno, en que uno manda como un jefe auténtico. ¡Uy! De esta manera, todo un señor acapara cuatro manos, dos ... (ver texto completo)