hola vitori te deseo un feliz domingo y te lo deseo con unas flores que van vajando que tengas unos felices sueños un beso rufi buenas noches para todas
Buenas tardes Teo, y solo son dos, y siempre tarde, menos mal que no hice arroz,
Aqui tambien hace muy bueno, en cuanto se marchen, que mi yerno juega al futbol, nos iremos a pasear
Feliz tarde y a disfrutarla
Un abrazoooooooooooooooo
Buenas noches Victoria, entonces pasa en tu casa igual que en la mía, pocos y mal unidos en ese aspecto, en mi pueblo dicen cuando ponen arroz y se pasa, esto vale para cataplasma jajaja, así que tu yerno juega al fútbol, pues mi hijo juega a futbito y es también entrenador así que deporte por todos los lados, pasa buena noche,
un abrazo
Canta, virgen, yo lo imploro;
que tu voz angelical
semeja el rumor sonoro
de leve lluvia de oro
sobre campo de cristal.
Canta, virgen, yo lo imploro:
es de alondra tu garganta,
¡Canta!
La boquita que tú tienes yo la tengo que probar, para que con tus besos tú me tengas que matar.
Enséñame el camino o el colectivo, el que lleva a tu corazón princesa.
Eres el amor desconocido que vivió en mi mente siempre y al que hoy veo de frente.
Eres tan hermosa que no me alcanzan todos los superlativos del mundo para describir tu belleza.
Tus ojos son dos tarritos de dulce de leche con los que todas las mañanas me desayuno simplemente porque te siento que estas enamorada.
Cuando miro tu foto me entran ganas de llorar, tener tus labios tan cerca y no poderlos besar.
Yo soy palomita blanca, tú palomita azul, juntemos nuestros piquitos y hagamos cucú-rucu cu.
Eres la mezcla perfecta de belleza e inteligencia...
La noche entera es corta para soñar contigo, y todo el día es muy poco para estar pensando en ti.
Con la cabeza pensamos, con los pulmones respiramos, con los pies caminamos, pero con todo mi amor te digo "Te Amo"
Estrellas hay en el río, estrellas hay en el mar, pero estrellas como tus ojos son difíciles de encontrar.
La rosa en el pupitre

Hugo Alberto Patiño Moreno

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Julio era un tipo soñador, de esos que se levantan temprano para idealizar el mundo a su medida. Estudiaba becado en una universidad local, porque no tenía los medios suficientes para sostener su estudio. Cometió el error de enamorarse de Nicole, la mujer más linda y prepotente del planeta. Ella era perfecta y llena de gracia, todo en ella era hermoso; bueno casi todo, pues al saberse tan linda se creía la dueña del mundo y lo único que poseía era belleza física porque realmente era una diosa insoportable que ni siquiera cabía dentro de su propio ego.

Cada vez que él la halagaba o pretendía cortejarla, ella lo humillaba ante sus compañeros y grupo de amigas diciendo: “este que estará pensando, que yo podría fijarme en un tipo pobre y feo como el, a caso no se ha dado cuenta que yo soy la mujer mas linda que existe”. Merezco lo mejor, agregaba ella, Insistiendo que quería un príncipe azul, no a un pobre hombre desteñido y vaciado como lo era Julio.

Julio, a pesar de todo seguía insistiendo con sus halagos, pues un hombre obsesionado hace lo que sea por la mujer que ama. Pero optó por utilizar una estrategia para conquistar a esa niña tan hermosa pero tan petulante que era Nicole.

Todas las mañanas llegaba mas temprano que de costumbre al salón de clases y colocaba en el pupitre de Nicole una rosa roja como prueba del amor que sentía por ella.

Cuando ella llegaba y encontraba la rosa en su pupitre, la tomaba con desinterés y con ella en la mano se burlaba irónicamente humillando a julio, diciéndoles a sus amigas lo siguiente: “este que estará pensando que puede conquistarme con una rosa, pues yo creo que necesita un jardín del tamaño del mundo para lograrlo y aun así no creo que pueda porque es un tipo tan corriente y tan pobre que no me llega ni a los tobillos”.

Pero a pesar de todo Julio seguía insistiendo y todas las mañanas durante un buen tiempo siguió poniendo la rosa en el pupitre de Nicole, pues al fin y al cabo a nadie le hacia daño con eso, aunque todos los días tuviera que sentir humillaciones por hacerlo.

Al cabo de varios meses cuando Nicole llego como de costumbre al salón de clases, al acercarse hasta su pupitre notó que la rosa roja no estaba. La busco en el suelo por si se hubiese caído pero no la encontró. Entonces con un leve desespero busco entre sus compañeros a Julio, el eterno enamorado; pero tampoco estaba, había faltado a clase ese día. No era común que eso sucediera pues él con tal de verla a ella, hubiese asistido a clases hasta los domingos si fuera necesario.

Ella con sorpresa pregunto a sus compañeras de burlas por Julio, provocando en ellas una reacción brusca e inesperada que las llevo a preguntarle a Nicole de una forma sarcástica lo siguiente “como así, estas preguntando por el imbecil ese que siempre te fastidia”. Esto hizo que ella se sonrojara de vergüenza pero de todos modos asintió con su cabeza admitiendo que sí.

Quien lo creyera. A Nicole le empezaba a hacer falta los galanteos caballerosos y extremadamente amorosos que julio le dedicaba.

Pasaron los días y Julio no regreso a estudiar, Nicole se sentía preocupada por eso, ya no estaba en el pedestal en el que él la había puesto este hombre y nadie la trataba tan especial como lo hacia él. Fue tanta su preocupación que opto por preguntar en la rectoría y a muchas personas allegadas sin obtener una información que despejara sus interrogantes. Sin duda él la había conquistado de una manera discreta pero especial, porque cuando alguien se roba tu corazón, lo hace por un día, un mes, un año, un tiempo. Pero cuando alguien te conquista, lo hace para siempre.

“Julio conquistó su imperio sin batallas, sin derrotas, sin prisioneros… pero para siempre”

Definitivamente para que haya reyes, tienen que haber esclavos y aunque tú fueras la persona más bella del planeta y tuvieras el mejor traje, la mejor sonrisa y el mejor peinado pero nadie te admira o te dice nada, es como si no existieras porque uno es importante cuando es importante para alguien.

De Julio solo podemos decir que el desamor lo termino venciendo y que nunca regreso, pues él se entrego al licor pretendiendo olvidar sus penas sin saber que había logrado su objetivo. Su vida terminó derramándose así mismo como el licor impotable que corría por sus venas. ... (ver texto completo)