¿Y qué decir de ti, señora mía,
si no hay tiempo ni frontera,
ni leyenda ni escritura,
ni riqueza ni pobreza
que te pueda contener
en la exacta dimensión de tu misterio?
¿Y qué decir de ti, amada mía,
si no hay tierra ni volcán,
ni continente ni mar,
ni torrente ni aluvión ... (ver texto completo)
si no hay tiempo ni frontera,
ni leyenda ni escritura,
ni riqueza ni pobreza
que te pueda contener
en la exacta dimensión de tu misterio?
¿Y qué decir de ti, amada mía,
si no hay tierra ni volcán,
ni continente ni mar,
ni torrente ni aluvión ... (ver texto completo)