Me invitaste a bailar. Cerré los ojos.
En la música lenta de un bolero,
despacito, trazamos un sendero
de corazones con latidos rojos.
Descorrimos del alma los cerrojos
lanzándola a volar hacia un lucero;
yo me dejé llevar, y en un "te quiero"
diste la vuelta entera a mis antojos.
... (ver texto completo)
En la música lenta de un bolero,
despacito, trazamos un sendero
de corazones con latidos rojos.
Descorrimos del alma los cerrojos
lanzándola a volar hacia un lucero;
yo me dejé llevar, y en un "te quiero"
diste la vuelta entera a mis antojos.
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