Era el juego estrella de todos los días en Ciruelos del Pinar y perfecto para jugarlo en la plaza. Una plaza que parece que la hicieran para eso, para jugar al balón prisionero, y para el resto de los juegos.
Y era mi plaza. No era mi pueblo, pero era mi plaza. No nací en ese pueblo pero me hicieron sentirme pueblo junto a ellos.
Ciruelos me dio lo que al mío no le dejaron nunca darme. Me dio casa céntrica gratis, agua gratis, luz gratis (por ser hija de un resinero y gran trabajador), amigos ... (ver texto completo)
Y era mi plaza. No era mi pueblo, pero era mi plaza. No nací en ese pueblo pero me hicieron sentirme pueblo junto a ellos.
Ciruelos me dio lo que al mío no le dejaron nunca darme. Me dio casa céntrica gratis, agua gratis, luz gratis (por ser hija de un resinero y gran trabajador), amigos ... (ver texto completo)