Cuando llegaba la época de arar siempre me extrañó ver tantos artilugios para llevar a cabo esa faena laboriosa de preparar la tierra con el fin de que pudiera recibir de la mejor forma posible la simiente que habría que arrojar en ella cuando llegara la hora de la siembra.
Y la época de arar llegaba cuando, ya bien pasado el verano, comenzaban a verdeguear de nuevo los prados y aparecían en las eras esos corrillos de quitameriendas que indicaban a las claras que las tardes ya eran cortas y que ... (ver texto completo)
Y la época de arar llegaba cuando, ya bien pasado el verano, comenzaban a verdeguear de nuevo los prados y aparecían en las eras esos corrillos de quitameriendas que indicaban a las claras que las tardes ya eran cortas y que ... (ver texto completo)