Cada vez que la noche te rodea,
mi corazón duda entre dos moradas:
y ni el ser ni el alma se satisfacen.
En nuestros cuerpos, un cielo
abraza a una tierra,
y toda tú eres tu noche...
una noche que resplandece
como la tinta de los astros.
Una noche, bajo la protección de la noche,
repta por mi cuerpo aletargada, cual sopor de zorros.
Una noche que rezuma misterio,
luminosa sobre mi lenguaje.
Cuanto más se aclara, más
temo el mañana en el puño de la mano.
Una noche que contempla segura y tranquila
su inmensidad que sólo rodean su espejo
y las canciones de los antiguos pastores
al verano de unos emperadores enfermos de amor.
mi corazón duda entre dos moradas:
y ni el ser ni el alma se satisfacen.
En nuestros cuerpos, un cielo
abraza a una tierra,
y toda tú eres tu noche...
una noche que resplandece
como la tinta de los astros.
Una noche, bajo la protección de la noche,
repta por mi cuerpo aletargada, cual sopor de zorros.
Una noche que rezuma misterio,
luminosa sobre mi lenguaje.
Cuanto más se aclara, más
temo el mañana en el puño de la mano.
Una noche que contempla segura y tranquila
su inmensidad que sólo rodean su espejo
y las canciones de los antiguos pastores
al verano de unos emperadores enfermos de amor.