Engañado en tu mismo pedestal de blanco mármol,
donde ya no se te venera ni tu poder te pueda ayudar,
dejaste de amar a tus gentes, hijos y amigos,
y ahora vives, queriendo al mundo deslumbrar.
La ingratitud florece en uno mismo, sin apariencias,
y a traición no se puede comprar ni vender;
ella misma se declara culpable y vencida y nada puede hacer,
para que el cariño de aquél amigo, pueda volver.
Llum - OAsis
donde ya no se te venera ni tu poder te pueda ayudar,
dejaste de amar a tus gentes, hijos y amigos,
y ahora vives, queriendo al mundo deslumbrar.
La ingratitud florece en uno mismo, sin apariencias,
y a traición no se puede comprar ni vender;
ella misma se declara culpable y vencida y nada puede hacer,
para que el cariño de aquél amigo, pueda volver.
Llum - OAsis