Pena la tuya, de ser como eres, ingrato!
y suerte la mía por dejar que yo te siga viendo.
La riqueza, la sobriedad te engaña y vives enojado,
y hasta amargura negra llevas por dentro.
y suerte la mía por dejar que yo te siga viendo.
La riqueza, la sobriedad te engaña y vives enojado,
y hasta amargura negra llevas por dentro.