Los brazos,
los hombros,
la carne, la piel,
el andar sensual,
la sonrisa de oro...
todo es vida
en un
baile
de
flores y besos.
Me gusta el
verano
porque cuando miro a las mujeres
veo en ellas la luz de la belleza
y siento que mis ojos
acarician
el alma de la luna.