Mantenerse en sus trece
Dícese del que persiste tercamente en una actitud, propósito u opinión.
Aparece en la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española con el significado de: «Phrase, que vale mantenerse, o persistir con pertinacia en una cosa, que se ha aprehendido, u empezado a ejecutar» y ha llegado hasta nuestros días con idéntico sentido.
Su origen no es claro, aunque podría atribuirse a la reacción del español Pedro Martínez de Luna, que había adoptado el nombre de Benedicto XIII tras su elección como papa y que fue obligado a renunciar, en contra de su voluntad, durante la crisis del Cisma de Occidente que vivió la Iglesia Católica en el siglo XIV y parte del XV. La Academia, sin embargo, parece atribuirlo a un juego de cartas en el que mantenerse en los trece puntos suponía evitar el peligro de pasarse en el juego y superar la puntuación máxima, que era de quince.
Dícese del que persiste tercamente en una actitud, propósito u opinión.
Aparece en la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española con el significado de: «Phrase, que vale mantenerse, o persistir con pertinacia en una cosa, que se ha aprehendido, u empezado a ejecutar» y ha llegado hasta nuestros días con idéntico sentido.
Su origen no es claro, aunque podría atribuirse a la reacción del español Pedro Martínez de Luna, que había adoptado el nombre de Benedicto XIII tras su elección como papa y que fue obligado a renunciar, en contra de su voluntad, durante la crisis del Cisma de Occidente que vivió la Iglesia Católica en el siglo XIV y parte del XV. La Academia, sin embargo, parece atribuirlo a un juego de cartas en el que mantenerse en los trece puntos suponía evitar el peligro de pasarse en el juego y superar la puntuación máxima, que era de quince.