Hinchársele/inflársele a uno las narices
Dícese cuando alguien se enfada en grado extremo.
Hincharse las narices aparece desde la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española (1734) como «phrase metaphórica, que vale enojarse ú enfadarse con demasía. Dícese tambien por extensión y nueva metáphora de los rios, quando crecen mucho, y del mar quando se altera» y se mantiene hasta la edición del 2001 en la que se reduce a «hartarse o enfadarse» e incorpora como sinónimo el verbo inflar o inflarse.
Su origen parece encontrarse en las representaciones artísticas clásicas, en pintura y escultura, en las que se recurría al ensanchamiento de las aletas de la nariz de los personajes como distintivo fisonómico para expresar la ira; la nariz «se hinchaba» y esta imagen se convirtió en la expresión del enojo.
Dícese cuando alguien se enfada en grado extremo.
Hincharse las narices aparece desde la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española (1734) como «phrase metaphórica, que vale enojarse ú enfadarse con demasía. Dícese tambien por extensión y nueva metáphora de los rios, quando crecen mucho, y del mar quando se altera» y se mantiene hasta la edición del 2001 en la que se reduce a «hartarse o enfadarse» e incorpora como sinónimo el verbo inflar o inflarse.
Su origen parece encontrarse en las representaciones artísticas clásicas, en pintura y escultura, en las que se recurría al ensanchamiento de las aletas de la nariz de los personajes como distintivo fisonómico para expresar la ira; la nariz «se hinchaba» y esta imagen se convirtió en la expresión del enojo.