Tener muchos humos
Dícese del presuntuoso.
Humos, en sentido metafórico, aparece en la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española (1734) con el siguiente comentario «Por translación significa vanidad, altivéz y presunción», y con ese significado se mantiene en pleno uso hasta nuestros días.
Según los autores consultados, el origen de esta acepción se relaciona con las costumbres de las familias patricias romanas, que recordaban a sus antepasados con efigies representativas en los atrios de sus casas y los veneraban con la quema de sustancias aromáticas en pebeteros. El mayor o menor número de pebeteros y la mayor o menor intensidad del ahumado (muchos o pocos humos) en las imágenes de los familiares desaparecidos eran una señal asociada a la importancia social
De esta acepción de humos y derivada de ella el DRAE incorporó en 1884 Bajarle a uno los humos como «domar su altivez» y en 1984 Subírsele a uno los humos a la cabeza con el significado de «envanecerse, ensoberbecerse», que completaron los matices alrededor del empleo, en esta acepción, del término.
Dícese del presuntuoso.
Humos, en sentido metafórico, aparece en la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española (1734) con el siguiente comentario «Por translación significa vanidad, altivéz y presunción», y con ese significado se mantiene en pleno uso hasta nuestros días.
Según los autores consultados, el origen de esta acepción se relaciona con las costumbres de las familias patricias romanas, que recordaban a sus antepasados con efigies representativas en los atrios de sus casas y los veneraban con la quema de sustancias aromáticas en pebeteros. El mayor o menor número de pebeteros y la mayor o menor intensidad del ahumado (muchos o pocos humos) en las imágenes de los familiares desaparecidos eran una señal asociada a la importancia social
De esta acepción de humos y derivada de ella el DRAE incorporó en 1884 Bajarle a uno los humos como «domar su altivez» y en 1984 Subírsele a uno los humos a la cabeza con el significado de «envanecerse, ensoberbecerse», que completaron los matices alrededor del empleo, en esta acepción, del término.