LA NUEZ DE ARRIBA: Mas, si eres un alma en pena,...

Mas, si eres un alma en pena,
¿cómo no oigo tu cadena?
Basta de bromas, concluye…
Huye.

No tal; no me iré de aquí
sin saber quién me habla así.
Dime siquiera tu nombre…
Hombre.

Pero, ¿estás vivo o difunto?
Aclara bien este punto,
que a mi ya nada me asombra…
Sombra.

¡Una sombra y la insulté!
Perdóname, que tomé
cuatro copas con bizcocho…
Ocho.