Buenas tardes, Victoria. Pero, bueno, ¿y esa
siesta? Eres imparable, mujer. Yo que te creía haciendo la maleta... Te devuelvo tus amables saludos. Insisto: dedícate estas vacaciones a disfrutar con los tuyos en esa
Ibiza donde me ha dicho un pajarito que vas.
Si tengo tiempo volverá por aquí. Pero descansa algo, mujer.
Un saludo cordial.