LA NUEZ DE ARRIBA: - Sí, lo soy, pero me gustaría ser libre como lo eres...

El ratoncito y el canario. Cuentos infantiles. Escritores Españoles.

Érase una vez una bonita casa en el campo. En ella, dos niños vivían con sus padres junto a su canario Bartolo. Alguien más viviría con ellos, un ratoncito pequeñito se había acomodado en un agujerito de una de las paredes y una bonita casa se había fabricado.
Los dos niños querían mucho a su canario, y todo tipo de cuidados le eran otorgados. Mucha comida y mucho agua, y todo tipo de regalos, hasta que una lujosa jaula le habían proporcionado.
El ratoncito Florentino sentía envidia de la vida del canario, todos lo adoraban y a él lo perseguían a diario. A duras penas lograba esconderse en su refugio, mientras que el canario cantaba felizmente.
Un día todos los miembros de la familia al campo se marcharon, y el ratoncito y el canario en casa se quedaron
- Siempre cantando. ¡Qué me gustaría ser canario! tan feliz todo el día- le decía el ratoncito al canario
- ¿Eso crees? Mi mayor sueño es ser libre como lo eres tú, cada día veo como corres por la casa de un lugar a otro y yo sigo siempre aquí, sin poder ver el mundo
- ¿Por qué cantas entonces?
- Esta es mi vida y en ella he aprendido a ser feliz
- Pero no eres tan feliz entonces

- Sí, lo soy, pero me gustaría ser libre como lo eres tú
- A mí me gustaría ser tú, no te falta el agua ni la comida, tienes todo tipo de comodidades
Así estaban los dos animalitos, deseando estar en el lugar del otro, sus vidas no les gustaba, pero los niños con sus padres regresaron a casa, y el canario seguiría en su jaula y el ratoncito en su madriguera.
Cada día el canario recibía todo tipo de alimentos y elogios, su canto animaba a todos los habitantes de la casa.
El ratoncito Florentino veía desde su madriguera cómo a su amigo Bartolo le daban todo tipo de comodidades y él deseaba todo aquello que él no poseía.
Un día, el ratoncito Florentino se armó de valor y se dijo a sí mismo
- Hoy empieza un nuevo día, voy a tener las comodidades de Bartolo, cueste lo que cueste
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Cada minuto de su vida la pasó el ratoncito Florentino trabajando por ese sueño, todo tipo de objetos recogía de la casa, una bonita tela le serviría de cortinas, un trozo de madera convertiría en puerta, en una mesa y varias sillas, varios utensilios serían sus cubiertos, y mucha agua y comida robaba a diario de la cocina.
- Te van a pillar Florentino, ten cuidado, no necesitas tanto y tu vida arriesgas todos los días- le decía su amigo el canario desde su jaula
- Eso es porque me tienes envidia, ... (ver texto completo)