Hola Victoria: Cuando vuelvas a casa quiero que encuentres mi saludo. Que todo hay ido bien pues creo que ibas de médicos. A mi me dan mucho miedo; pero encuentro que son necesarios para que nos cuiden un poco. Eso del miedo me debe de venir de cuando era pequeño y el doctor de turno te metía el mango de la cuchara en la boca y te hacía casi vomitar, si caías en cama por lo que fuera. Además es que como eras pequeño, tú desde tu cama lo veias como si fuese un ogro: Grandote, grandote...
Un abrazo y hasta pronto.
Un abrazo y hasta pronto.