Nunca odié a un hombre lo suficiente como para devolverle sus diamantes.
La serpiente asiática Rhabdophis tigrinus recicla el veneno del sapo tóxico del que se alimenta. Lo almacena en unas glándulas y lo inyecta a sus presas.
Mira que trabajadora es mi niña. yo de eso no se mucho, pero mi mama si que sabia. un saludo
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