A una de tantas
Pero oiga usted, señorita,
Marquesa de la Patraña,
Condesa de la Ganguita,
Princesa de la Castaña.
¿adónde va usted a parar
con ese lujo asombroso
que me diera que pensar
si yo fuera malicioso?
Conozco perfectamente
las rentas de su papá,
y sé qué, próximamente,
las que yo disfrutará.
La fórmula de mi renta
es cero (¡Y soy muy sincero!);
la de usted se representa
con ésta: cero más cero.
Tiene usted fincas muy buenas
en ambas Andalucias;
se las conozco a docenas,
porque lindan con las mías.
Pro-indiviso disfrutamos
los dos, por partes iguales,
las calles por donde andamos,
los caminos vecinales;
el mar en toda su anchura;
la luz que nos manda Dios;
y esa atmósfera tan pura
que respiramos los dos.
Con las abundantes rentas
de las fincas en cuestión,
Pero oiga usted, señorita,
Marquesa de la Patraña,
Condesa de la Ganguita,
Princesa de la Castaña.
¿adónde va usted a parar
con ese lujo asombroso
que me diera que pensar
si yo fuera malicioso?
Conozco perfectamente
las rentas de su papá,
y sé qué, próximamente,
las que yo disfrutará.
La fórmula de mi renta
es cero (¡Y soy muy sincero!);
la de usted se representa
con ésta: cero más cero.
Tiene usted fincas muy buenas
en ambas Andalucias;
se las conozco a docenas,
porque lindan con las mías.
Pro-indiviso disfrutamos
los dos, por partes iguales,
las calles por donde andamos,
los caminos vecinales;
el mar en toda su anchura;
la luz que nos manda Dios;
y esa atmósfera tan pura
que respiramos los dos.
Con las abundantes rentas
de las fincas en cuestión,