LA NUEZ DE ARRIBA: A una de tantas...

A una de tantas

Pero oiga usted, señorita,

Marquesa de la Patraña,

Condesa de la Ganguita,

Princesa de la Castaña.

¿adónde va usted a parar

con ese lujo asombroso

que me diera que pensar

si yo fuera malicioso?

Conozco perfectamente

las rentas de su papá,

y sé qué, próximamente,

las que yo disfrutará.

La fórmula de mi renta

es cero (¡Y soy muy sincero!);

la de usted se representa

con ésta: cero más cero.

Tiene usted fincas muy buenas

en ambas Andalucias;

se las conozco a docenas,

porque lindan con las mías.

Pro-indiviso disfrutamos

los dos, por partes iguales,

las calles por donde andamos,

los caminos vecinales;

el mar en toda su anchura;

la luz que nos manda Dios;

y esa atmósfera tan pura

que respiramos los dos.

Con las abundantes rentas

de las fincas en cuestión,
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
salgo yo siempre en mis cuentas

como el Gallo de Morón:

Y usted, tan sólo en vestir,

despliega un rumbo y un lujo,

que dan ganas de decir

¡viva el lujo y quien lo trujo!

Y no es eso lo peor:

lo malo es que al pobre chico

que ose aspirar a su amor

le exige a usted que sea rico.

Si el chico con su honradez,

sabe dos reales ganar ... (ver texto completo)