EL CANTO Y LA FORTUNA
El hombre y yo somos amantes.
Él me desea y yo suspiro por él,
Pero ¡ay! Entre nosotros va la
Portadora de desdichas.
Es cruel y exigente,
Poseedora de vacua seducción.
Su nombre es materia
Nos sigue dondequiera que vayamos
Y nos observa como un centinela, trayendo
Desasosiego a mi amante.
Busco a mi amado en los bosques,
Bajo los árboles, junto a los lagos.
No puedo hallarlo, pues la Materia
Lo ha impulsado hacia la clamorosa
Ciudad y lo ha sentado en el trono
De las deslumbrantes, metálicas riquezas.
Lo llamo con la voz del
El hombre y yo somos amantes.
Él me desea y yo suspiro por él,
Pero ¡ay! Entre nosotros va la
Portadora de desdichas.
Es cruel y exigente,
Poseedora de vacua seducción.
Su nombre es materia
Nos sigue dondequiera que vayamos
Y nos observa como un centinela, trayendo
Desasosiego a mi amante.
Busco a mi amado en los bosques,
Bajo los árboles, junto a los lagos.
No puedo hallarlo, pues la Materia
Lo ha impulsado hacia la clamorosa
Ciudad y lo ha sentado en el trono
De las deslumbrantes, metálicas riquezas.
Lo llamo con la voz del
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