EL CANTO DEL MAR
La sólida playa es mi amada
Y yo su amante.
Nos une el amor, pero
La luna me aparta celosa de ella.
Me acerco presuroso y me resisto a
Alejarme, despidiéndome con un
Pequeño y tenaz adiós.
Me revelo con rapidez tras el
Horizonte azul, derramando mi espuma
De plata sobre sus arenas de oro
Transformándonos en una fulgurante amalgama.
Aplaco su sed y sumerjo su
Corazón; ella suaviza mi voz y atempera
Mi ánimo.
Al alba susurro reglas del amor en
Sus oídos, y ella me abraza con ternura.
Al atardecer entono la melodía de la
Esperanza, y luego cubro su rostro de
Suaves besos; soy temible y veloz, mas ella
Es calma, paciente y reflexiva. En su
Vasto seno se aplaca mi impaciencia.
A cada reflujo de la marea nos acariciamos
A cada flujo me hinco a sus pies en oración.
Muchas veces he danzado en torno a las sirenas
Que surgían de las profundidades y se recostaban
Sobre las crestas de mis olas a contemplar las estrellas;
Muchas veces he escuchado a los enamorados renegar
De su pequeñez, y los he ayudado a suspirar.
Muchas veces he herido a las grandes rocas
Y las he calmado con una sonrisa, pero nunca
Me prodigaron sus risas;
La sólida playa es mi amada
Y yo su amante.
Nos une el amor, pero
La luna me aparta celosa de ella.
Me acerco presuroso y me resisto a
Alejarme, despidiéndome con un
Pequeño y tenaz adiós.
Me revelo con rapidez tras el
Horizonte azul, derramando mi espuma
De plata sobre sus arenas de oro
Transformándonos en una fulgurante amalgama.
Aplaco su sed y sumerjo su
Corazón; ella suaviza mi voz y atempera
Mi ánimo.
Al alba susurro reglas del amor en
Sus oídos, y ella me abraza con ternura.
Al atardecer entono la melodía de la
Esperanza, y luego cubro su rostro de
Suaves besos; soy temible y veloz, mas ella
Es calma, paciente y reflexiva. En su
Vasto seno se aplaca mi impaciencia.
A cada reflujo de la marea nos acariciamos
A cada flujo me hinco a sus pies en oración.
Muchas veces he danzado en torno a las sirenas
Que surgían de las profundidades y se recostaban
Sobre las crestas de mis olas a contemplar las estrellas;
Muchas veces he escuchado a los enamorados renegar
De su pequeñez, y los he ayudado a suspirar.
Muchas veces he herido a las grandes rocas
Y las he calmado con una sonrisa, pero nunca
Me prodigaron sus risas;
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