Para computar la felicidad de cada uno no se han de considerar los bienes que posee, sino el gozo que de su posesión recibe. (Benito J. Feijoo)
Para ser dichosa basta con tener buena salud y mala memoria. (Ingrid Bergman)
Puede considerarse bienaventurado y no pedir mayor felicidad el hombre que ha encontrado su trabajo. (Thomas Carlyle)