ELLA
Nos decía el Maestro Neruda:
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche”.
Ella, sí podrá escribir sus versos más tristes,
sus plegarias grabadas en pergaminos de llanto
que acallan sus gritos entre algodones de tristeza.
Ella, que ha sentido en su garganta la soga del miedo,
que silente, ha implorado un poco de paz y dulzura
en sus días de angustia interminables.
Ella podrá
Sí, podrá sonreír a un nuevo día,
pintar en su amanecer un arco iris,
y sentir en su piel, la luz de un nuevo sol.
¡Podrá!
Porque llegó la hora de plantar cara a su dolor,
de decir basta, de colgar para siempre
su agonía en un armario y cerrar con candado
la puerta del pánico.
¡Podrá!
Porque “siempre” habrá una mano amiga
que le dará “en el instante preciso”
fuerzas para su gran paso.
¡Podrá!
Porque en sus ojos las lágrimas
que anegaban su visión, se han marchitado
y han dejado paso a una pequeña luz de esperanza.
Por eso y por una vida que renace
Ella podrá escribir sus versos más tristes,
dar gracias porque, su nombre siga siendo suyo,
y no sea uno más de esa lista interminable.
Lo hará sabiendo,
que ya no tendrá que, pagar un alto precio por ser “Mujer”.
Ángeles González.
Nos decía el Maestro Neruda:
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche”.
Ella, sí podrá escribir sus versos más tristes,
sus plegarias grabadas en pergaminos de llanto
que acallan sus gritos entre algodones de tristeza.
Ella, que ha sentido en su garganta la soga del miedo,
que silente, ha implorado un poco de paz y dulzura
en sus días de angustia interminables.
Ella podrá
Sí, podrá sonreír a un nuevo día,
pintar en su amanecer un arco iris,
y sentir en su piel, la luz de un nuevo sol.
¡Podrá!
Porque llegó la hora de plantar cara a su dolor,
de decir basta, de colgar para siempre
su agonía en un armario y cerrar con candado
la puerta del pánico.
¡Podrá!
Porque “siempre” habrá una mano amiga
que le dará “en el instante preciso”
fuerzas para su gran paso.
¡Podrá!
Porque en sus ojos las lágrimas
que anegaban su visión, se han marchitado
y han dejado paso a una pequeña luz de esperanza.
Por eso y por una vida que renace
Ella podrá escribir sus versos más tristes,
dar gracias porque, su nombre siga siendo suyo,
y no sea uno más de esa lista interminable.
Lo hará sabiendo,
que ya no tendrá que, pagar un alto precio por ser “Mujer”.
Ángeles González.