Autor: GARRIDO PALACIOS, Manuel
Tema: Canciones
Título del artículo: CANCIONES DE PANDORGA O DE ZAMBOMBA
-.-
Ay tres cosas tiene Villena,
que no las tiene Caudete,
la priora y la chorrina
que la perchan entre dos fuentes,
ay que la perchan entre dos fuentes,
tres cosas tiene Villena.
Si le digo a Pedro, uno de mis informantes, que nunca sentí hablar de estos cantares él me dirá, con fundamento, que porque nunca había estado en Villena. A primer oído parecen fandangos adaptados a Levante, quizás subidos de Cartagena, La Unión, sabe Dios. Eso sí, lo cantan los hombres. En voces femeninas saben a bamberas, caleseras, nanas, llegados desde más al sur. El celebra que le pregunte por estas cosas que sabe (lo que más se agradece) y pone énfasis en destacar «las recaídas que hacemos», lo que en otros sitios llamarían «golpes de gracia» improvisados sobre la marcha, «que en frío es muy difícil, pero cuando ya estamos un rato de juerga salen todos a la mano», y me suenan sus palabras a entusiasmo, a ese estar poseído por los dioses, que decían los antiguos griegos, esta vez, por los dioses mediterráneos.
Los albañiles malvados
no tienen perdón de Dios,
se suben a los tejados
y de un bujero hacen dos,
de un bujero hacen dos,
ay que los albañiles malvados.
Allá van dos mil personas
que van hacia el parrandal,
echa ya la verteera
y la cuadrilla pará,
y la cuadrilla pará,
allá van dos mil personas.
Tema: Canciones
Título del artículo: CANCIONES DE PANDORGA O DE ZAMBOMBA
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Ay tres cosas tiene Villena,
que no las tiene Caudete,
la priora y la chorrina
que la perchan entre dos fuentes,
ay que la perchan entre dos fuentes,
tres cosas tiene Villena.
Si le digo a Pedro, uno de mis informantes, que nunca sentí hablar de estos cantares él me dirá, con fundamento, que porque nunca había estado en Villena. A primer oído parecen fandangos adaptados a Levante, quizás subidos de Cartagena, La Unión, sabe Dios. Eso sí, lo cantan los hombres. En voces femeninas saben a bamberas, caleseras, nanas, llegados desde más al sur. El celebra que le pregunte por estas cosas que sabe (lo que más se agradece) y pone énfasis en destacar «las recaídas que hacemos», lo que en otros sitios llamarían «golpes de gracia» improvisados sobre la marcha, «que en frío es muy difícil, pero cuando ya estamos un rato de juerga salen todos a la mano», y me suenan sus palabras a entusiasmo, a ese estar poseído por los dioses, que decían los antiguos griegos, esta vez, por los dioses mediterráneos.
Los albañiles malvados
no tienen perdón de Dios,
se suben a los tejados
y de un bujero hacen dos,
de un bujero hacen dos,
ay que los albañiles malvados.
Allá van dos mil personas
que van hacia el parrandal,
echa ya la verteera
y la cuadrilla pará,
y la cuadrilla pará,
allá van dos mil personas.
«No se pueden hacer en frío porque se queda uno cohibido, incluso muchas de las letras que se saben no salen, porque uno no está en lo que está hasta que no está, y todo necesita su estar y su saber estar». Son cantares que hacen por Navidad, desde Nochebuena a Reyes, bien en las casas o en la calle, que «si hace un tiempo aparente salimos con la pandorga cantando, aquí una copica, ahí un calentico y así pasamos el rato hasta que se hace de día. Luego, a comer churros y p'alante».
Abre la puerta, María,
que te traigo el aguilando,
es un moniato caliente,
ay sopla que viene quemando,
ay sopla que viene quemando,
ay abre la puerta, María.
Ya me duele la cabeza
de mirar a los rincones,
pero no veo sacar
el plato de las colecciones,
el plato de las colecciones,
ya me duele la cabeza.
Abre la puerta, María,
que te traigo el aguilando,
es un moniato caliente,
ay sopla que viene quemando,
ay sopla que viene quemando,
ay abre la puerta, María.
Ya me duele la cabeza
de mirar a los rincones,
pero no veo sacar
el plato de las colecciones,
el plato de las colecciones,
ya me duele la cabeza.
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