LA NUEZ DE ARRIBA: CAZAR IBA DON PEDRO...

DIAZ GONZALEZ, Joaquín

Tema: Romances / Refranes

Título del artículo: CANCIONES Y CUENTOS
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SAN JUAN y LA PAREMIOLOGIA

-De plan a San Juan, las gallinas van.
-El agua de San Juan, quita vino y no da pan.
-El día de San Juan, las hierbas tienen virtud.
-El que coja la verbena la mañana de San Juan, no le picará culebra, ni otro bicho le hará mal.
-En febrero siembra el yero; en marzo el garbanzo; en abril el maíz; en mayo esperarlo, y cuando llegue San Juan, los dineros te darán.
-Hacia San Juan de junio trilla el huertano y en el tiempo la trilla se asan los pájaros.
-Hasta que San Juan baje el dedo.
-Por San Juan, amo, yo en la silla y vos en el escaño.
-Por San Juan veremos quién tiene casa.
-Por San Juan y San Pedro mudan los mozos el pelo.
-Por San Pedro y por San Juan, todas las mozas mudan el pan.
-Por San Pedro y por San Juan todos los ruines se van.
-Rencilla de por San Juan, paz para todo el año.
-San Juan de buena estrena, buena comida y mejor cena.
-San Juan de la Valmuza que no tiene capa ni caperuza.
-San Juan el verde no es cada mes.
- ¿San Juan el verde pasó por aquí?. Mas ha de un año que nunca le vi.
-San Juan es venido; mal haya quien bien os hizo.
- ¿San Juan vino por aquí?. Por aquí vino.
-San Juan y Corpus Christi, todo en un día.
-Segarás cuando podrás, pero San Juan segarás.
-Tarde o temprano, por San Juan es el verano.
-Zorrilla de Santibáñez, si te diere no te ensañes.

CAZAR IBA DON PEDRO

A cazar iba don Pedro
a cazar donde solía.
Los perros lleva cansados
y el bastón perdido había;
escurecióle una noche
en una escura montiña.
donde cae la nieve a copos
el agua serena y fría.
Arrimárase hacia un roble
por ver si el alba venía.
A eso de la media noche
alzó los ojos arriba
y en la ramita más alta
vio estar a una blanca niña
peinándose sus cabellos
que todo el roble cogían.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
-Bájate de ahí la blanca.
bájate de ahí, la niña;
bájate de ahí la blanca
antes que yo suba arriba.
Bajara de caña en caña
Parecía una palomina.
Los dientes de la su boca
parecen la sal molida,
los ojitos de su cara
resplandecen la montiña.
-Tú si quieres ir en ancas,
tú si quieres ir en silla.
-N'ancas, n'ancas, caballero,
que es la honra tuya y mía.
Anduvieron siete leguas
sin darse habla ni risa.
Al entrar para las ocho
la niña se le sonría.
- ¿De qué te ríes la blanca?
¿De qué te ríes la niña?
-Me río del caballero
y de toda su cobardía.
-Vuelta, mi caballo, vuelta,
vuelta, vuelta para arriba
que se me quedó la espada
colgadita de una encina.
-No lo hagas, el caballero
no lo hagas por picardía
que si la espada es de plata
de oro se te devolvía. ... (ver texto completo)